Alemania: la transición energética mantiene abierta la carrera por combustibles alternativos

Alemania avanza en la electrificación del transporte, pero la transformación de su parque vehicular será gradual. De los 49,5 millones de automóviles registrados a comienzos de 2026, apenas 2,03 millones eran completamente eléctricos. Los vehículos de gasolina, diésel e híbridos —que todavía incorporan motores de combustión— representaban alrededor de 47 millones de unidades.
Esta realidad mantiene abierta una segunda línea de innovación: reducir progresivamente el uso de componentes fósiles en los combustibles líquidos que continuará demandando el parque existente.
El Instituto Fraunhofer UMSICHT estima que Alemania consume anualmente alrededor de 50 millones de toneladas de diésel, gasolina y queroseno de origen fósil. Andreas Menne, investigador del instituto, señala que sustituir íntegramente ese volumen por combustibles sintéticos sostenibles requeriría aproximadamente 1.500 TWh de electricidad renovable para producir el hidrógeno necesario. La cifra equivale a unas cinco veces la generación renovable actual de Alemania.
La disponibilidad de energía y materias primas limita, por tanto, una sustitución rápida de los combustibles convencionales. Fraunhofer considera que la electrificación directa resulta más eficiente cuando es técnicamente posible, mientras que los combustibles alternativos pueden desempeñar un papel complementario en aplicaciones que requieren combustibles líquidos.
Una de las líneas de investigación se desarrolla en Bochum, donde Aral —la marca de estaciones de servicio de bp en Alemania— mantiene su centro de investigación de combustibles. Las actividades de investigación de la compañía en la ciudad se remontan a comienzos del siglo XX y actualmente incluyen combustibles, aditivos, componentes sintéticos y materias primas biogénicas.
Un ejemplo comercial es la nueva formulación de Aral Ultimate Diesel, introducida en Alemania en 2024. Según la empresa, el producto contiene al menos un 15 % de un componente renovable hidrotratado, conocido como HVO, elaborado a partir de materias primas admitidas por la Directiva europea de Energías Renovables, entre ellas aceites de cocina usados.
Aral calcula que esta formulación permite una reducción del 12 % de las emisiones de gases de efecto invernadero frente a un diésel completamente fósil. La cifra corresponde a un cálculo de ciclo “well-to-wheel”, desde la producción del combustible hasta su utilización, y no únicamente a las emisiones producidas por el vehículo durante la conducción.
El caso alemán muestra que la transición del transporte no se limita al reemplazo del motor de combustión por vehículos eléctricos. La investigación se desarrolla simultáneamente en electrificación, eficiencia y sustitución progresiva de componentes fósiles en los combustibles líquidos.
Esta evolución resulta especialmente relevante para sectores como transporte de carga, logística, agricultura y otras actividades donde la renovación de flotas y la electrificación pueden requerir períodos más largos.
Fuentes: Kraftfahrt-Bundesamt (KBA), Umweltbundesamt, Fraunhofer UMSICHT, Aral/bp, 2024–2026.






Comentarios