Más tareas, menos resultados: por qué el multitasking ha caducado como modelo de productividad
- DHK El Salvador
- hace 3 días
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Una columna reciente en La Prensa Gráfica recuerda algo que las neurociencias confirman desde hace años: hacer varias cosas a la vez no aumenta la productividad, la reduce. Para las empresas salvadoreñas, la lección va más allá del estilo personal de trabajo. Toca un debate estratégico que en Alemania ocupa hace tiempo las salas de dirección.
San Salvador / Fráncfort. "Multitasking, la mentira elegante de la productividad" — así titula el columnista Tulio Magaña un texto publicado en La Prensa Gráfica que desmonta uno de los mitos más extendidos de la cultura corporativa contemporánea. La idea de que un empleado capaz de contestar correos, redactar un informe, atender llamadas y almorzar en el escritorio rinde más que quien resuelve una tarea a la vez no es, es un muchos casos un deseo expresado a nivel gerencial.
Estudios del Massachusetts Institute of Technology y de varios centros de neurociencia coinciden desde hace más de una década: el cerebro humano no procesa tareas en paralelo. Lo que el empleado realmente hace al "multitaskear" es task-switching: saltar rápido de una actividad a otra, con un costo cognitivo medible en cada cambio. Las consecuencias son cuantificables: más errores, tiempos de ejecución más largos, mayor estrés y deterioro en la calidad del resultado.
Un debate que en Alemania ya llegó a las gerencias
Lo que en Centroamérica suele plantearse como un asunto de disciplina personal, en Alemania se discute como tema estratégico. El foco está en la productividad por hora trabajada — y en cómo elevarla sin extender la jornada.
El Instituto de la Economía Alemana (IW Köln) publicó en marzo de 2025 un estudio ampliamente citado sobre la semana laboral de cuatro días. La conclusión es matizada: una implementación generalizada tendría consecuencias negativas para la economía alemana porque ciertos sectores no logran el aumento de productividad necesario para compensarla. Pero los proyectos piloto — entre ellos los ensayos internacionales en Reino Unido y Bélgica, y los sondeos del Instituto de Investigación del Mercado Laboral y Profesional (IAB) — muestran que reducir distracciones y concentrar el trabajo se traduce, en muchos casos, en un aumento real de la producción por hora. El hallazgo central: quien recorta interrupciones gana no solo calidad de vida, sino desempeño económico.
Detrás del titular hay una tendencia más amplia. En el Mittelstand alemán — sobre todo en la manufactura intensiva en conocimiento, la ingeniería mecánica y los servicios profesionales — se ha consolidado la idea de que el trabajo concentrado, o deep work, es un recurso escaso. Las reuniones, los mensajes en cadena y la atención dividida lo erosionan de forma sistemática. Las empresas reaccionan con reglas claras de disponibilidad, bloques de tiempo sin comunicación interna y una revaluación de qué significa, en realidad, estar presente frente a producir.
Qué significa esto para las empresas salvadoreñas
Para el sector privado salvadoreño, este debate no es una moda importada. La productividad laboral del país se ubica, según organismos internacionales, por debajo del promedio latinoamericano — un cuello de botella estructural que limita la competitividad, los salarios y el desempeño exportador. Quien dirige una empresa difícilmente tiene margen para reducir la jornada laboral. Sí tiene margen, en cambio, para revisar la organización del trabajo: ¿son necesarias todas las reuniones que se convocan? ¿Las expectativas de disponibilidad permanente impiden que un equipo termine tareas de fondo? ¿Se sigue premiando al "multitasker" como si fuera virtuoso, ignorando el costo que genera?
El tema cruza terrenos en los que la práctica empresarial alemana ha acumulado experiencia: disciplina de procesos, asignación clara de responsabilidades, el principio de una tarea, una persona, un resultado. Son principios que dependen menos de tecnología que de cultura gerencial — y precisamente por eso son trasladables a empresas medianas salvadoreñas, sin importar el sector ni el presupuesto disponible para inversión.
Lo que dice la evidencia
El cerebro humano puede sostener concentración durante 60 a 90 minutos antes de necesitar una pausa.
Investigaciones del MIT demuestran que el supuesto multitasking es, en realidad, cambio rápido entre tareas con un costo cognitivo medible.
Reducir la jornada semanal de 40 a 32 horas con salario íntegro exige un aumento de la productividad por hora del 25 % (IW Köln, 2024).
El IAB documenta que los modelos flexibles de horario en pymes alemanas correlacionan con mejores indicadores de producción.
Fuentes: IW Köln, IAB, MIT, La Prensa Gráfica.
Un tema para la Cámara
Productividad, cultura gerencial y organización del trabajo son terrenos clásicos de intercambio entre empresas alemanas y salvadoreñas — sea a través de eventos especializados, seminarios o acceso a expertos y materiales de referencia como los del IW Köln.
La mentira elegante de la que habla la columna en La Prensa Gráfica no es, al final, un asunto de debilidad individual. Es un asunto de organización empresarial — y, por tanto, una cuestión de liderazgo.
Fuentes: La Prensa Gráfica; Instituto de la Economía Alemana; Dictamen sobre Productividad y Semana de Cuatro Días, 2024); Instituto de Investigación del Mercado Laboral y Profesional (IAB); Oficina Federal de Estadística de Alemania (Índice de Productividad Laboral, febrero 2026); Fundación Bertelsmann ("La semana de 4 días – Oportunidades, límites y opciones para Alemania"); Infobae ("Multitasking y salud mental", 2025).






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